martes, 25 de noviembre de 2008

Hadas de tierra


Muchos y conocidos son los relatos que nos hablan de criaturas mágicas que
habitan en lo más profundo de los bosques, bajo las rocas o las raíces de árboles centenarios, en colinas o cuevas, así como Tambien en silenciosos abandonados castillos y algunas son habitantes de cementerios.
Diferentes son las razas de estos seres, algunos alados otros no, unos fieles colaboradores del hombre, otros esquivos a su presencia, benéficos o dañinos, siempre han estado aquí, desde el principio del mundo.
Entre las diferentes razas nos encontramos a los Knorckers, unos seres diminutos que acostumbra a vivir en las minas de toda Europa, donde los mineros pueden hallar grandes y jugosas vetas de oro, si son cautos y escuchan el sonido de las palas y los picos de los afanados geniecillos.
Los Duendes Negros de Escocia, Los Gommes de Francia, los Coblynau de Gales o los Achachilla de Bolivia, son otras de las muchas razas conocidas de estos habitantes subterráneos. Todos ellos son reconocidos por sus caprichos y sus trucos para con el hombre, así como por advertirles sobre la presencia de depredadores.


Espíritus de los árboles como las Driades griegas, las Bariaua de Malasia, Pixies, Mujer y Hombre Verde de la mitología celta, o las Esposas del bosque que corretean libremente por los extensos valles de Escandinavia, han ayudado de alguna manera al ser humano, en contra que los Apuku de Surinam, el Saci de Brasil, son muy peligrosos.
Algunos de ellos los conoceremos hoy, o al menos intentaremos conocerlos, porque a pesar de que mucho se ha escrito sobre ellos, nadie puede explicar exactamente como son, leyendas o realidad, siguen ahí cerca nuestro, hay quien asegura que tan solo los niños pueden verlos, y aquellos que conservan inocencia en su corazón, en por ello que se dice que los ciegos son los más capacitados para poder ver a estos fantásticos seres, porque la mentira y falsedad nunca ha llegado a sus ojos, y ven a través de su corazón.

Anjana


La Anjana es una hermosísima ninfa de medio metro de estatura, ojos rasgados, pupilas negras o azules y brillantes como luceros, y mirada serena y amorosa. Tiene unas largas trenzas de color azabache u oro adornadas con lacitos y cintas de seda multicolores... y se ciñe a la cabeza una hermosa corona de flores silvestres.
Su piel es blanquísima y siempre lleva una cruz encarnada... su voz es de ruiseñor y tiene unas alas prácticamente imperceptibles, casi transparentes, que la hacen parecer una mariposa...
Normalmente viste una blanca túnica larga de lana fina con pintas relucientes como estrellas y una larga capa azul con pespuntes rojos y dorados... En invierno... la capa es negra... Lleve una vara verde de mimbre o de espino con una estrella en la punta que brilla cada día de la semana con una luz distinta y una botellita con un brebaje milagroso para reanimar a los enfermos.

Vive en grutas recónditas que son verdaderos palacios de suelo de oro y paredes de plata escondidas en fuentes y manantiales. Vive cuatro siglos y puede transformarse en lo que desee y hacerse invisible.
La principal ocupación de La Anjana es premiar a la gente que hace el bien, que es generosa... Bendice las aguas, los árboles y el ganado... ayuda a los pobres, a los que sufren, a los que se extravían en el bosque...
Pero... La Anjana también castiga a aquellos que la desobedecen...
Parece que su poder sobrenatural viene de una potencia superior... pues también ellas pueden ser castigadas cuando se enamoran de un mortal... para ellas enamorarse de un mortal es renegar su esencia...
Pero... todo esto es excepcional... y La Anjana es la bondad que arropa toda Cantabria.

Fatas


Son hadas de muy antaño y se consideran como una estirpe aristócrata.
Se dice que son las que ponen a prueba a los hombres, por medio de disfraces.
Así que si, mientras camináis por un bosque, os encontráis a una anciana cargada de leña, que os pide ayuda, hacedlo porque seguramente se trate de una fata que quiere poneros a prueba.

Hadas Mano Blanca


Son las hadas más peligrosas que se conocen pues su relación con el hombre puede resultar mortal para este último.
Suelen presentarse por la noche a los viajeros, intentando seducirlos y sólo con el roce de su cuerpo, que suele ser de un blanco espectacular, el ser humano caerá en muerte o por lo menos, en ataque de locura.


Aunque prevenidos, muchos viajeros que emprenden su camino a través del bosque, sabiendo de la existencia de las hadas de mano blanca, son tentados por su piel y sus caricias. Ellas los buscan, los envuelven en sus mágicos perfumes y se acercan con el ofrecimiento de ayudar, para hacer grato el viaje. Son muy pocos los que pueden escapar. Un solo roce de su blanca mano provoca la muerte instantánea.
Cuando alguien se pierde en el bosque, aparece moviendo sus brazos como una veleta, indicando los puntos cardinales, y ofrece acompañar al extraviado, extendiéndole la posibilidad de caminar como un niño, tomado de la mano, hacia el destino buscado. Tomar la mano blanca del hada de los extraviados es encontrar la locura irremediable.
Se los suele ver en los bosques, a los enloquecidos, andando por las más terroríficas visiones y condenados a estar perdidos toda la vida.

Devas





Las Devas son Hadas muy pequeñas que aparecen como muy brillantes esferas de luz. Cuando la luz se atenúa un poco, se dice que puede verse su cuerpo, levemente dorado y vistiendo hermosas y transparentes batas. Son espíritus naturales, que muestran interés en los humanos, pero son muy tímidas. La palabra Deva proviene del persa y significa "la brillante", lo cual es descriptivo de su aspecto y apariencia. Alguna vez fué un término genérico para toda la vida feérica, pero al expandirse el mundo civilizado hacia el Oeste, primero a Grecia y luego hasta Bretaña, se transformó en un término asociado con los seres más elementales y puramente espirituales. En la mitología Hindú se las suele conectar con el Destino, el Karma y los ciclos de la vida, tomándolas como mediadoras entre la humanidad y los designios desconocidos de los Dioses.
Las devas viven en el ambiente natural y siempre parecen ser uno con el entorno. Habitan los lagos, árboles o bosques, y tienen diferentes vibraciones de energía dependiendo del lugar donde eligen vivir.


En Inglaterra se dice que aún pueblan el Bosque de Epping, uno de los más antiguos de la Isla. Son, como dijimos originarias de Persia, pero también se encuentran raíces de estas entidades en Grecia y en la Isla de Man, Inglaterra.


Proviene del idioma protoindoeuropeo deiuos, un adjetivo que significaba ‘celestial’ o ‘refulgente’, relacionado con la raíz indoeuropea diú ‘brillar’ (especialmente el cielo diurno). El femenino en sánscrito es devī: ‘diosa’. En protoindoeuropeo habría sido deiuih.
La palabra cognada en
avesta era daeva, pero tiene una connotación negativa.
Existe un término protoindoeuropeo relacionado pero distinto: Dieus —que proviene de la misma raíz diú ([cielo] brillante)— que sería el dios principal del panteón indoeuropeo. En la India se convirtió en el
sánscrito Dyaus Pitar (padre de los dioses), en Grecia sería Zeus Pater y en Roma Iupiter. Otros términos cognados de deva serían el latín deus, el francés dieu y el español dios, deidad y divino.
En el
hindi moderno, a los devas se los conoce como devatā.


Los devas serían igualmente seres superiores o etéricos de varios tipos, también llamados “espíritus de la tierra”.


A los devas se les relaciona con seres de otras culturas, así los persas les llamaban dev, los judíos shedim, los antiguos egipcios afries y los africanos iouajús.

Las Alseides


Las Alseides son, las Ninfas o Hadas que pueblan las florestas y claros donde hay flores. Básicamente, son el origen de todas las hadas que habitan en o entre las plantas de flor. Es conocida la afición de estos seres por los colores y perfumes de la naturaleza, además, gustan de beber el néctar que producen ciertas especies florales. La imagen de un Hada rodeada de flores es recurrente en el arte, representan el símbolo de su unión con la Naturaleza y su protección. Tal vez estos seres sean los primeros ecologistas de la historia, ya que han trabajado siempre en la preservación de las flores y árboles del mundo, cuidándolos y protegiéndolos de vientos, tormentas y sequías.


Una leyenda muy antigua dice que una Alseide fué la que salvó un puñado de semillas de amapola y un bulbo de lirio, justo antes que un bosque Eleusino fuera destruido por un rayo furioso de Zeus.
Los espíritus de la naturaleza se apiadaron y los árboles quemados retoñaron nuevamente. Pero el tesoro rescatado por esta Ninfa, dió origen a un nuevo prado de amapolas y lirios blancos, más fragante y bello que el anterior. El Gran Zeus, avergonzado por su furia, la premió dándole para siempre el bosque, el prado y el amor junto a un joven poeta y músico. Se podría interpretar que la bondad y buena intención pueden vencer aún la ira de los Dioses o de la Naturaleza , cuando es salvaje y destructiva. Un hada nos dá un verdadero ejemplo.

Driada




Las triade son hadas que tienen unos rasgos muy delicados, parecidos a los de las doncellas .Tienen los ojos violeta o verde oscuro, y su cabello y piel cambian de color según la estación. De esta forma pueden camuflarse entre el bosque sin que se las vea. En el invierno su pelo y piel son blancos, en otoño rojizos, y en primavera y verano tienen la piel muy bronceada y el pelo verde.
Cada dríada pertenece a un roble del bosque. Se hallan unidas a su árbol de por vida y no pueden alejarse a más de 300 metros de él o mueren lentamente. Una dríada es capaz de penetrar literalmente en un árbol y desde su interior transportarse al roble del que ella forma parte.
Si alguien golpea al roble al que está unida, ella recibe físicamente el mismo daño, por lo que intentará defenderlo a toda costa. Una dríada tiene absoluto control sobre el árbol al que está ligada, por lo que es capaz de provocar que sus ramas florezcan aunque no sea la temporada, que aparezcan nuevas plantas alrededor del árbol, e incluso puede provocar un crecimiento de hierba repentino que haga tropezar a los intrusos.
Las dríadas hablan varias lenguas y su gran inteligencia les permite comunicarse con casi todos los seres del bosque, además hablan el lenguaje de las plantas.
No son nada agresivas, y si son atacadas hechizan a sus atacantes como defensa. El hechizo de una dríada tiene un gran poder, y es muy difícil tener la suficiente resistencia a la magia como para no caer hechizado.